Jacinto Benavente Martínez (Madrid, 1866 - 1954) es uno de los pocos autores españoles que tienen un premio Nobel, otorgado en 1922, lo cual ya aporta a su currículum un esplendor mayor. Dramaturgo, cineasta... dejó un gran número de obras en las que, algunas veces según dicen sus críticos, no llega a ahondar tanto como podría haberlo hecho y la denuncia de aspectos como la manipulación de las informaciones, el papel de la mujer, la modernidad o la situación política, no llegan a cuajar suficientemente. De hecho, sus variaciones entre las diferentes opciones que conoció a lo largo de su vida, le hacen estar siempre al lado del que gobierna, desde Primo de Rivera durante la Dictadura blanda, la República durante la Guerra Civil o loas al franquismo tras su victoria final, y sin embargo, durante muchos años posteriores al 39, tuvo que representar sus obras citándolas no con su propio nombre sino por "el autor de la Malquerida". Sin embargo su fama es total, debida a la popularidad de sus obras, pero también a su cantidad: teatro, versos, novelas, críticas, adaptaciones, guiones...
El número 309 de la colección teatral La Farsa nos trae una Comedia dividida en 6 cuadros y varias escenas, estrenada en el Teatro Beatriz de Madrid el 6 de octubre de 1932. Contiene dedicatoria y dibujos de Antonio Merlo. En la portada aparece Lola Membrives y Ricardo Puga.
Es parte de una trilogía dedicada a la revolución rusa y para ello, antes de comenzar la obra, introduce un "oración a Rusia". En el texto contrapone ideas y visiones dispares para afrontar un proceso social y político que afectó al mundo entero. Una serie de refugiados han ido a parar a Inglaterra, lo pasan mal porque en Londres no son más que extranjeros y no consiguen trabajo fácilmente, pero les admira que allí se confronten ideas y que haya lugares donde se puedan reunir los oradores de la fe o creencia que quieran a exponer sus ideas, incluso contrarias, sin que haya enfrentamientos. El grupo desea el cambio en Rusia, que se acabe el régimen zarista y haya libertad, pero incluso en Londres son perseguidos y acosados por la policía estatal rusa mediante infiltrados de su misma clase y posición. Conoceremos a dos de esos miembros que opinarán sobre su trabajo y sobre la revolución, esta o cualquiera. Interesante para contrastar posiciones, con la "actuación estelar" de un tal Lenin.
@ 2026, by Santiago Navas Fernández
