Rafael Gabriel Juan Múgica Celaya Leceta, conocido como Gabriel Celaya (Hernani, Guipúzcoa, 18/03/1911 - Madrid, 18/04/1991), fue un poeta español de la generación literaria de la posguerra, uno de los más destacados representantes de la que se denominó «poesía comprometida» o poesía social. Su obra y su figura tuvieron la influencia y fueron fruto de la estrecha colaboración con su esposa, Amparo Gastón. Con Blas de Otero y Ángela Figuera Aymerich fueron llamados el "triunvirato vasco" de la poesía social. Entre 1927 y 1935 vivió en la Residencia de Estudiantes, donde conoció a Federico García Lorca, José Moreno Villa y otros intelectuales. Combatió durante la Guerra civil española en el bando republicano y estuvo preso en un campo de concentración en Palencia. Contrario al régimen franquista, tras la dictadura, se presentó como candidato por Guipúzcoa en 1977, por el Partido Comunista de España. Recibió el Premio de la Crítica (1957), Premio Internacional Libera Stampa (1963), Premio Internacional Etna-Taormina (1967), Premio Atalaya (1967)8 y en 1986 fue galardonado con el Premio Nacional de las Letras Españolas por el Ministerio de Cultura.
El número 718 de la colección teatral Alfil nos trae una comedia en un acto único, que fue estrenada en el Teatro de Festivales de España de Santa Cruz de la Zarza, en Toledo, el 26 de agosto de 1971, dirigida por Trino Trives. El cual escribió el prólogo. Al dorso hay una biografía del autor.
Fantástica y onírica, surgida de la locura misma, pero llena de sabiduría, de frases que nos dejan para el recuerdo una acciones cotidianas que se enfrentan a los nuevos conceptos. Una forma de contar que hace imprescindible la atención a los detalles. Una estatua, un busto de mármol es el hilo que nos ubica en el tiempo, don Máximo ¿qué otro nombre?, como símbolo de la continuidad, de la firmeza, de la frialdad. Y a su alrededor, gira todo, su sumisa esposa, viuda que le guarda el sitio caliente de la cama, y la hija que ya va por otros derroteros, que ama porque ama y desea a su novio, pero también al hermoso ángel. Con ironía se ríe el poeta de éste, del guardia y exhibe la inocencia de la niña o la maldad del demonio que se mueve entre los vivos con descaro. Un rato, pero cargado de sabiduría y poesía prosada.
@ 2025, by Santiago Navas Fernández