José María Martín Recuerda (Granada, 17/06/1926 - Salobreña, 8/06/2007) fue un dramaturgo que comenzó su vida como profesor; en 1954 estrena su primera obra. En 1966 se exilia a París y asiste a La Sorbona, de allí pasa a EEUU como profesor en la Universidad de Washington y regresa a España en 1971. Y en 1999 se funda un premio a su nombre. Se le considera heredero de Valle-Inclán y García Lorca por su crítica a las costumbres y vicios de la sociedad. Su legado en obras teatrales es muy extenso con numerosos éxitos y es un referente nacional.
El número 704 de la colección teatral Alfil, nos trae este Drama dividida en dos partes y un prólogo, que se estrenó el 25 de diciembre de 1968 en el Teatro Alexis de Barcelona. Contiene amplia introducción del autor en el interior y una biografía breve al dorso.
Unos personajes muy ligados a sus vidas y a sus recuerdos, oscuros, se encuentran en la casa del padre. El hijo es el caraqueño, que huyó años atrás con su madre para apartarla del padre. Desde entonces le ha estado mandando dinero para que se mantuviera con dignidad ¿por qué? Quizá un cierto sentido de culpabilidad. La tercera persona presente es la querida del padre, una prostituta de confianza o una luchadora de la vida, por la libertad, tan llena de dignidad como solemnemente pobre, que sabe dar al padre ese punto de cariño que le mantiene como hombre. El trío se encuentra y todo estalla. El personaje ausente, la madre, tiene el gran peso sobre la frustración de los dos personajes principales, la amante sólo es algo circunstancial. El hijo pasa de una mansedumbre de indiano rico a la violencia de un amargado, su frustración se descubre cargada de violencia que demuestra. Al final, la prostituta nos cuenta también sus sueños, puede que no sepa ni firmar, pero sabe mucho de la vida y de las personas. El padre se reconoce, de nuevo, incapaz, sometido, cobarde...
@ 2025, by Santiago Navas Fernández